¿Cómo llegaron las palomitas al cine?

¡Descubre cómo fue que este delicioso snack logró salvar a la industria cinematográfica!

Para la mayoría de nosotros, parece casi imposible pensar en asistir al cine y no dejarnos seducir por el delicioso aroma a mantequilla y caramelo que desprenden las palomitas. Y es que se llevan tan bien con las películas, que resulta increíble pensar que estuvieron prohibidas en el cine hasta 1927. ¿Te gustaría saber por qué motivos y cómo es que ahora podemos consumirlas sin ningún problema? ¡Entonces continúa leyendo!

Mucho antes de que las películas y el cine formaran parte de nuestro entorno social, las palomitas ya estaban instauradas en el gusto de prácticamente todo el mundo, gracias a la invención de la máquina palomera móvil en 1893. Artefacto que facilitó la comercialización de este snack en ferias, parques, circos y muchos otros espacios de entretenimiento. Sin embargo, existía un lugar que seguía resistiéndoseles: ¡El cine!

Dado que en sus inicios las películas  carecían de sonido, los asistentes tenían que saber leer para entender los diálogos y descripciones que aparecían en pantalla. Así, esta actividad recreativa quedó reservada para los sectores privilegiados, a quienes, el crunch y la basura producida por las palomitas vendidas en el exterior, podría resultarles molesto. Además, retirar los residuos de alfombras y butacas sería una tarea poco o nada redituable para los dueños de estos recintos.

Para 1927, el cine sonoro permitió a los menos afortunados disfrutar del séptimo arte. Sin embargo, este hecho se vio afectado casi de inmediato con el inicio de la Gran Depresión (una fuerte crisis económica a nivel mundial que culminó hasta finales de la década de los años treinta), que provocó el cierre de muchísimas industrias y trajo consigo un grave problema de desempleo.

Como estrategia de marketing, la industria cinematográfica abarató sus entradas y, como estrategia competitiva, algunos cines permitieron a los vendedores ambulantes ofrecer palomitas a los espectadores. Pero… ¿por qué este snack y no otro?  Porque era la opción más económica para los asistentes que, afectados por la crisis,  no podían permitirse gastar mucho dinero.

La maniobra comercial resultó tan efectiva, que la audiencia del cine comenzó a crecer de manera acelerada (se estima que para 1930, entre 60 y 80 millones de personas en Estados Unidos acudían semanalmente a las salas). Por su parte,  el negocio de las palomitas generaba tanto o más ganancias que las mismas entradas, por lo que los propietarios de los cines decidieron prepararlas y comercializarlas ellos mismos.

La predilección por esta botana a la hora de ver una película logró superar no solo la Gran Depresión, sino muchos otros momentos en la historia como la invención de la televisión, los reproductores caseros de películas, el microondas y el internet. ¡Pero las palomitas no solo pueden disfrutarse frente a una pantalla!

Gracias a que son una botana saludable, deliciosa y muy versátil, son perfectas para inundar de sabor y color cualquier tipo de fiesta, evento o reunión. ¡Anímate a sorprender a tus invitados con la variedad de sabores gourmet de La Palomera Truck! ¡Tenemos palomitas para todos los gustos!